lunes, 19 de noviembre de 2007

OBESIDAD INFANTIL

Un niño cuyo peso, en comparación con su estatura, es más alto que el 95% de los niños de su misma edad y sexo, y que cuyo peso es mayor al 20% mayor a su estatura, es considerado obeso.
Las causas de la obesidad infantil son de carácter genético; Es frecuente dentro de las familias que ya han sido diagnosticadas con obesidad. Se han identificado dos genes relacionados a la obesidad, uno de ellos controla la producción de leptina, una proteína encargada de regular la grasa corporal (puede interrumpir el control del apetito); Se relacionan factores hormonales en el problema, también por el síndrome de cushing (alteración de la glándula suprarrenal, que provoca aumento de cortisol) y de alteraciones hipotalámicas (inflamación o traumas del sistema nervioso).
Las causas de carácter ambiental, tienen que ver por el estilo de vida, el cambio de hábitos referente a la alimentación, por influencia de los padres, abandonan el consumo de frutas, verduras, legumbres y pescados a favor de la comida rápida (chatarra) Además las actividades físicas tradicionales como trotar, correr, jugar y salir a andar en bicicleta se cambian por la televisión y los videos juegos.



Las consecuencias de la obesidad infantil son Reales y aún más peligrosas. El exceso de grasa produce a su vez dificultades para respirar, interferencia en el sueño, problemas ortopédicos, transpiración excesiva, aumento de los niveles de colesterol, altos niveles de insulina, diabetes tipo II y trastornos Hepáticos. Además la obesidad infantil produce en el niño no solo trastornos físicos sino que también psicológicos. Ya que es difícil para el infante relacionarse con sus pares, llevándolo a un estado de angustia y aislamiento. Dentro del colegio el pequeño comienza a ser objeto de burlas, por su sobrepeso, es tildado con sobrenombres tales como “guatón”, “gordo”, “bola de grasa”, entre otros. Al momento de realizar actividad física, como puede ser jugar en el recreo o en una clase de educación física, no la realiza presentando certificados para no hacer grandes esfuerzos y cuando juega fútbol siempre es colocado al arco, es decir, mantiene una vida sedentaria. Dichas situaciones llevan a que el niño presente una baja autoestima, rendimiento inferior en su centro de estudio, cambios en su auto-imagen, suelen ser introvertidos y tienen un estigma social donde suelen rechazar a los demás.
Este sufrimiento no siempre es visto o acogido por los padres o profesores y va generando una rabia profunda en el niño. Esta rabia puede no exteriorizarse y el niño comienza a comérsela y tragársela, generando niños que comen ansiosamente. Es muy grave esta situación y hay que combatirla y para eso se necesita trabajar en equipo, los padres apoyando e incentivando al pequeño para que realice actividades físicas, empezar a llevarlo a un nutricionista que le proporcione una dieta adecuada para tener una vida sana. Más que obligar a los niños a seguir una dieta, los padres pueden comprender que el cambio en la elección de la comida es uno de los mejores caminos para combatir la obesidad.
El tercer componente de este equipo es el profesor de educación física, el es el principal encargado de motivar e integrar al infante en las actividades física que realiza en el establecimiento, puede comenzar integrándolo a algún deporte que este en las ACLES. Así el pequeño creara una nueva concepción y podrá quererse mas y se empezara a cuidar, se dará cuenta que primero esta su salud.
Hay factores genéticos que causan la obesidad infantil pero se puede remediar, es cosa de proponérselo, y comenzar a actuar, la salud de los pequeños es lo primero y se debe alimentar sanamente. Hay que prevenir antes de curar, y aunque el niño no tiene problemas de sobrepeso igual hay que mantener una buena calidad de vida, para no presentar enfermedades posteriores, como la diabetes, entre otras.
Niños y adultos deben cuidarse de la obesidad. Hoy en día están las comidas chatarras y la televisión que impiden tener una vida saludable. Así que a combatirlas solamente, esos alimentos ricos en lípidos son los más apetecidos a la hora de comer, y la gente abandona el consumo de frutas y de jugos naturales. A los padres les sale mas barato proporcionarles dinero a sus hijos en vez de prepararle una colación correcta, y los niños al poseer el dinero, se dirigen al kiosco del colegio y compran golosinas y las típicas bolsitas de suflés de queso, cheetos, papas fritas y ramitas, que a la larga no alimentan nada, y que le ocasiona un daño atroz al infante.
La comodidad de los padres, el no permitirles participar en actividades extracurriculares en el colegio, premiarlos con comidas llevan a que su hijo presente obesidad.Estadísticamente se dice que el hijo de padres obesos debe ser obeso, pero yo les digo como futura profesora de educación física, que eso se puede remediar y nunca es tarde para empezar a tener una buena calidad de vida, comiendo sano y teniendo una vida activa. Aunque cueste uno debe proponerse cambiar su estilo de vida y en el futuro se verán los resultados y el corazón el órgano muscular de nuestro cuerpo será el que mas va a agradecer, ya que podrá funcionar de mejor manera y se llenara de alegría